Escribe con palabras de bronce, sonoras y alegres, al tiempo que graves de peso y de intención. En 2017 publicó El libro de las piedras muertas. Antes de él hubo nueve entregas. Suele decir que la poesía ha de ser verdad, ser útil a los otros, servir a quienes se acerquen a ella, por eso la siente poderosamente transitiva, abrazadora. Su colaboración con la Universidad Emocional de Andalucía ha reforzado su pasión comunicadora hasta dar a luz este libro –El cuaderno verde– en donde ha reunido los poemas dirigidos a niños de todas las edades, y que ha ilustrado su hijo Abraham.
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